Columna de Opinión

Discriminación racial: miedo e ignorancia

Por: Gabriela Serralde López

Observo miradas que parecen fusiles, acuerdos que fracturan naciones, palabras que escupen miedo. El enemigo más grande del mundo no es Donald Trump, ni el Estado Islámico, ni los expertos de bombas nucleares en China, no, el principal enemigo es la discriminación racial.

Nelson Mandela, gran dirigente en la lucha contra la discriminación dejo escrito “Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades.”

21 de Marzo, Día Internacional de la Eliminación Discriminación Racial, fecha proclamada por la Asamblea de las Naciones Unidas y elegida por la matanza de Sharpeville; un acto violento de parte de la fuerza policial en contra de civiles africanos que protestaban en contra del apartheid (un sistema de segregación racial), ya que estos últimos buscaban la igualdad de derechos entre la raza negra y blanca. Aquel día hubo un saldo de 69 personas muertas y 180 heridas (de color).

Vivimos el siglo XXI con miedo e ignorancia a pesar de tener al alcance todas las herramientas que nos acercan, nos hacen amigables con el resto del mundo pero, también más  selectivos, más vulnerables ya que hasta virtualmente hay excepciones, existe tanto contenido que nos vuelve insensibles.  ¿Para qué tantos ensayos, tantos discursos, tantas nuevas leyes, tantas conmemoraciones, sí renacen y brotan nuevas armas en contra de la unión y la aceptación de nuestros semejantes?

El mundo es testigo de actos atroces y de violaciones a los derechos humanos pero todos esos casos pasan a ser reciclados porque el mundo es ciego a su conveniencia, el mundo se lo toma a broma, al fin y al cabo existen fechas que sirven para recordar a toda la gente que muere, para hacer homenajes y sentirnos humanos dignos de respeto.

No sólo disparar un arma a quemarropa te convierte en discriminador, también tus palabras y tus actitudes hacia con la gente de raza distinta a la tuya.

Las portadas de periódicos son tapizadas de nuevas historias donde se narra la muerte de gente que buscaba el derecho de pertenecer al mismo sitio que la mayoría…

Estoy pensando si vale la pena encajar en el mismo lugar al que pertenece una persona que cada día pierde la sensibilidad, el significado del derecho, del respeto, de la vida.

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