Columna de Opinión

Por: Alan Solchaga

El miedo cómo estrategia ideológica: La Nueva Jerusalén

Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Esta frase, aunque algo trillada, puede ser bien utilizada para llamar a la actualidad el tan históricamente controversial planteamiento sobre la separación entre la religión y gobierno, o lo que es mejor en este caso, la simple idea o comportamiento del hombre.

Y es que, ¿cómo se ve limitada la libertad humana del ser y actuar, conforme a las propias idea, inquietudes y curiosidad natural de cada etapa del hombre, cuando se vive en un pueblo elegido por la Virgen de Guadalupe como el único a sobrevivir a un inminente y cercano apocalipsis?

Esta es la situación que se vive en el pueblo de la Nueva Jerusalén, en el municipio de Turicato del estado de Michoacán. Este tan afamado pueblo que saltó al conocimiento social después de que se destruyera la única escuela de la población “por mandato divino”, lo cual atrasaría a los niños en el calendario escolar a iniciar en ese entonces 2012 y que tachó al pueblo de extremista y fanático por los medios sensacionalistas.

Tras un confuso contexto histórico de un pueblo con poco más de cuarenta años de existencia y con cronología que incluye apariciones, decretos y mensajes divinos, profetas extremistas, falsos mensajeros, control sobre la ignorancia, reglas radicales y una constante pelea por ser el intérprete de un ente celestial; podemos saber que la etiqueta dada al pueblo, pese a que se le dio de forma temprana e irresponsable, bien puede ser cierta: la de un pueblo fanático, más no culpable del todo de su condición.

Bajo este concepto, uno se pregunta, tratando de ajustarse a la visión del poblador promedio del lugar; ¿cómo se puede luchar contra una ideología profundamente definida, en donde todo tipo de mandato en contra de la naturaleza humana (diversión, relaciones, recreación, conocimiento, etc.) es establecido por un ser el cual no puede ser visto y por lo tanto establecer una contacto? Esto dejado en segundo plano dado que muchos de los que pobladores están convencidos en la veracidad de dichos mandatos y por lo tanto, no pueden llegar a pensar en la pregunta anteriormente formulada.

Es por ello que la forma de establecer, enseñar y predicar una ideología fanática de la religión católica (ya que esta fue creada y conformada por la conveniencia y criterio propio de los líderes religiosos) de esta manera conforma, en mi opinión, una de las manera más efectivas para mantener el poder de una población, de imponer el orden, la ignorancia y la inexistencia de un criterio propio y auto benéfico; ¿cómo pensar en uno mismo, cómo ser autosuficiente y con metas y satisfacciones en la vida, cuando se tiene que rezar todos los días para aplazar un poco más la llegada del fin de los tiempos?

El ser humano y su naturaleza no puede ser frenada, no puede ser esclavizada y esto, incluso en los pueblos y las sociedades más arraigadas bajo un sistema de poder, es notorio al acercarse a los mismos pobladores y saber de sus inquietudes, de su curiosidad y de la casi nula idea que tienen sobre trascender y ser libres.

Reportajes y documentales como los de VICE, y muchos otros, muestran esta cara, la cara que sufre y carga con las decisiones de unos pocos y que, en su interior, no está conforme con la lógica y las reglas que son impuestas para frenar lo que, en un principio, es imposible de esconder: el poder ser, uno mismo.

La inquietud existe, sólo hace falta quien se atreva a cuestionarla y mucho más importante, hacer algo por ella.

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